Un radiante halo de luz da de lleno en mi cara y me arranca sin dolor de el remolino de pensamientos que es mi sueño. Abro lentamente los ojos para encontrarme en el desastre que he hecho en mi estado de locura. Observo lentamente como las cenizas se mezclaron con el agua sobre la alfombra arruinándola completamente, como los restos de vidrio por todo el piso brillan con la luz de la mañana y como la imagen de la ventana rota combina con el panorama de abandono que tiene mi casa.Atino a levantarme y noto un intenso dolor en mis muñecas, me encuentro con dos heridas que son la marca de el trauma psicológico que he vivido, son un como un tatuaje que me recordará esa noche de insensatez. Las heridas han dejado de sangrar hace un rato ya, la sangre se ha coagulado y manchado el sofá, dejandole un tatuaje a él también, en donde me sumergí en el refugio de los sueños. Pero a pesar de todo la herida no ha cerrado todavía.
Ejerciendo una fuerza descomunal logro levantarme y dirigirme hacia el baño, en donde coloco un par de compresas como pulseras sin sentido de la moda y me dirijo hacia la puerta, tengo que salir de esta maldita habitación. Ademas, también me haría bien un poco de aire fresco, quizás un caminata ayude.
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