miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lluvia

Las gotas golpean el cristal empañado que me separa del jardín trasero. Las nubes pueblan el cielo y lo tornan de un triste color rosáceo oscuro. En el firmamento, luces incandescentes que golpean la tierra, y vienen pisando les sus talones por azotadores ruidos que demuestran su poder.
Las calles se vacían de gente y solo los más audaces se atreven a salir y enfrentar la tempestad. Lo que de antaño eran caminos se convierten en ríos y pantanos. Las familias se reúnen, para disfrutar la ocasión, y se siente el sabor del mate acompañado del olor a tortas fritas.
En cambio solitarios y pensadores se deleitan con un libro en su cálida morada o, simplemente, se paran de frente a una ventana para ver la lluvia caer...

Continuará

No hay comentarios.:

Publicar un comentario